Rotuladores vela y otros proyectos que demuestran que el diseño ya solo puede ser sostenible 

 Rotuladores vela y otros proyectos que demuestran que el diseño ya solo puede ser sostenible 

No es solo un tema de moda. El cuidado del medio ambiente es un asunto urgente y complejo que requiere de soluciones prácticas que no hipotequen nuestro futuro. Algo que pasa por cambiar muchos de los estándares actuales. El sistema productivo, entre ellos. 

Pese a estar tan en boga, no todo el mundo es consciente de que al hablar de sostenibilidad nos referimos al conjunto de procesos que tratan de garantizar la calidad de vida de generaciones presentes y futuras. 

Los modelos de producción actuales, propios de la sociedad de consumo y caracterizado por la gran cantidad de residuos que genera, no son precisamente los que requiere un sistema sostenible. Es necesario cambiar el chip para abordar el tema de la sostenibilidad en todas las fases del proceso productivo: desde el origen, evitando la entrada en el engranaje de materiales tóxicos y peligrosos, hasta el desarrollo de nuevas estrategias de generación de negocio, ahorro de costes o fidelización del cliente.

Es, sobre todo, desde el sector del diseño desde donde se está impulsando el replantamiento necesario para pasar de la lógica tradicional del  fabrico-uso-tiro a una nueva visión: fabrico-uso-desmantelo-recupero los materiales.

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Es desde el sector del diseño desde donde se está impulsando el replantamiento necesario para pasar de la lógica tradicional del  fabrico-uso-tiro a una nueva visión: fabrico-uso-desmantelo-recupero los materiales

DISEÑO SOSTENIBLE = IGUAL A DISEÑO A LARGO PLAZO

Más allá de las necesidades del hoy, el diseño tiene que poner en valor su visión a largo plazo. Solo así es posible diseñar de manera sostenible. Una nueva manera de crear que requiere también una creatividad distinta que afecta a cada decisión a tomar.

A la hora de diseñar un producto, por ejemplo, se debería priorizar la elección de sistemas de producción de proximidad y con tecnologías disponibles localmente. Y, por supuesto, en lo referente a las decisiones sobre los materiales a utilizar resulta clave factores como la proximidad, el mínimo impacto en su traslado, el uso de reciclados, reciclables o biodegradables…

De ahí que para ser un diseñador se requiera de un conocimiento en profundidad sobre sostenibilidad. Y de ahí, a su vez, la responsabilidad de las instituciones académicas a la hora de facilitar dichos conocimientos.

El IED, por ejemplo, es consciente de que entre su alumnado, además de diseñadores, se encuentran los futuros expertos en sostenibilidad. Por eso, a través de sus sedes de Madrid, Barcelona y Bilbao, apuesta por el diseño sostenible como vector de cambio, mediante el uso de metodologías innovadoras y el desarrollo de procesos de trabajo eficaces; desde la fase de investigación, pasando por el desarrollo creativo y el prototipado, hasta la fase de prueba del producto/servicio.

Y también a través del empleo de  tecnologías que permiten reformular la gestión y la producción del diseño, entre ellas la impresión 3D, un recurso que permite implementar sostenibilidad, evitando el impacto en packaging o transporte. 

DISEÑADORES, LOS EXPERTOS EN SOSTENIBILIDAD

Los proyectos de los alumnos del IED son una muestra de la filosofía de la escuela: iniciativas innovadoras, frescas y socialmente responsables. Todos ellos tienen en cuenta los detalles creativos y técnicos necesarios para ofrecer soluciones sostenibles, reales, coherentes y de valor. Sirvan como muestra estos tres ejemplos. 

 COLOR KARTEL (IED MADRID) 

Son una de las herramientas imprescindibles para muchos de los que trabajan en el mundillo del diseño o el diseño gráfico, pero ¿qué ocurre con los rotuladores cuando ya no tienen tinta? Exacto, se convierte en un desecho.

En total, cada año 35.000 millones de rotuladores de plástico acaban en los vertederos. Y pese a los esfuerzos por gestionarlos de la manera más sostenible, el impacto que generan en el medio ambiente sigue siendo evidente puesto que las únicas opciones, de momento, solo son:

. Campos de incineración. Además de muy costosa, las incineradoras de basura suponen la forma más contaminante de gestionar los residuos o de producir energía

. Programas de reciclaje. En este caso, no resultan eficientes porque muchos productos están hechos de múltiples materiales y componentes inseparables. Además, esta separación implica bajas condiciones laborales con horarios extensos de trabajo sin remuneración justa. 

Flavia Carneade Dunn, alumna del Título de Grado en Enseñanzas Artísticas Superiores de Diseño de Producto, se propuso encontrar una alternativa a este problema con su proyecto Color Kartel.

Color Kartel es una línea de rotuladores 100% libres de plástico que desaparecen con el uso, evitando las fases de gestión de sus residuos.

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La particularidad de estos rotuladores reside en la simplificación de componentes y la selección estratégica de materiales. El contenedor está fabricado con cera orgánica naturalmente coloreada y perfumada, con lo que se puede escribir con él como si fuera un crayón.

La punta y el cartucho están hechos con fibras de cáñamo cubiertas por una fina película de bioplástico compostable. Y para su tinta se han utilizado únicamente pigmentos naturales. 

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De esta forma, los Color Kartel tienen una segunda vida. Los componentes internos se compostan, mientras que el contenedor se convierte en una vela perfumada que desaparecerá al consumirse.

EMBEDDABLE (IED BILBAO)

Una propuesta de fusión vital y comercial. Esa es la descripción rápida de EMBEDDABLE, el proyecto de Sara Muñoz, graduada en la especialidad de Diseño de Interiores y Sara Beristain, Cristina Terroso, Álex Moro, Pablo Indias y Daniel Aparicio, todos ellos graduados en Diseño Gráfico por IED Bilbao en 2020.

Durante su último en IED Kunsthal, el grupo de alumnos, bajo la coordinación del diseñador afincado en Milán Josema Carrillo, junto a los tutores especializados Eduardo Piédrola (diseñador gráfico) y Jesús Arrecubieta (arquitecto), desarrollaron este proyecto que abarca distintas disciplinas artísticas y de diseño. 

El objetivo de EMBEDDABLE es el de desarrollar canales contemporáneos de comunicación, exhibición y venta para Daria, Mauro, Susanna y Paola, artesanos que conforman el núcleo central del proyecto/comunidad EMBEDDABLE.

Todos ellos tomaron la decisión en su momento de redirigir sus vidas bajo una filosofía de vida basada en el respeto al medioambiente y el equilibrio con el entorno y las personas que les rodean, y con el diseño como eje vertebrador. 

El proyecto EMBEDABLE tiene como fin comunicar el valor, la historia y la filosofía de los objetos producidos por estos artesanos, cada uno de ellos especializado en distintas disciplinas: cerámica (Susana) y tejidos (Paola). Por su parte, Daria y Mauro trabajan la madera de olivo, producen aceite y han comenzado a cultivar un pequeño huerto de árboles frutales.

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Cada una de las piezas se concibe y se comunica como un objeto único y personal, con alma propia, donde puede verse reflejada la forma de entender la vida del propio creador. Objetos alejados de la industrialización y la creación seriada, en favor de la personalización y el aprovechamiento de los recursos naturales.

EMBEDDABLE KUNSTHAL

Todo ello comunicado a través de canales y de códigos de comunicación contemporáneos, con el propósito de sofisticar la idea de la artesanía de manera adecuada, seductora y para demostrar que una alternativa de vida es posible. Aquella en la que se reivindica el trabajo manual y la utilización de los recursos que la naturaleza proporciona.

SEAWEED (IED BARCELONA) 

Con Seaweed, Léa Karrasch, antigua estudiante del Bachelor of Arts in Product Design, pretende contribuir a paliar uno de los grandes problemas medioambientales del planeta: los 8 millones de toneladas de plástico que cada año se vierten al mar. 

Desde una visión 100% circular, la estudiante ha concebido un par de guantes biodegradables de un solo uso y hechos de algas marinas.

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El uso de los guantes de plástico, látex y demás materiales se agudizó durante la pandemia y con él los problemas relacionados con su impacto medioambiental. Fue entonces cuando, tras una profunda investigación dentro del espectro de materiales en contacto con alimentos, la estudiante apostó por el empleo de algas por su alto potencial como bioplástico.

Estos organismos ofrecen grandes beneficios desde el punto de vista medioambiental dado su crecimiento extensivo y por ser accesibles globalmente. Por otro lado, permiten el compostaje directo y son, además, un valioso fertilizante.  

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Seaweed forma parte de un proyecto 100% biopackaging que incluye también el desarrollo de bioplásticos para otros productos (como envases de consumo o de alimentos), enraizando con la filosofía del diseño para un mundo más sostenible del IED Barcelona y con la visión personal de la propia estudiante.  

Fuente/ Yorokobu.

Valentina Barbieri Madero